SOCIEDAD TEOSOFICA

LOGIA ESPAÑA INC.

  

Logia España Branch of Theosophical Society
1501 South Spaulding Ave. 90019
2560 Beachwood Drive 90068
Los Angeles, CA
United States

ph: (323) 937-4536
alt: (714) 240-5012

Member's Articles

 

PARADOJAS DEL DISCIPULADO
Elvira Carbonell,  ‘The Theosophist’, Agosto de 2007
Traducción de Juan Guillermo Vieira, joven teósofo de Medellín, Colombia


¿Qué es una paradoja? De acuerdo con el Diccionario Oxford, es una afirmación aparentemente absurda o contradictoria que parece contraria al sentido común y que sin embargo puede ser verdad; también una persona o cosa que puede estar en conflicto con una noción preconcebida de lo que es razonable o posible.  

Nuestro viaje espiritual está lleno de paradojas.  Y cuanto más avanzamos tanto más nos damos cuenta de la intrigante y a menudo transformadora cualidad de una paradoja.  Es intrigante porque nos invita a mirar tal vez uno o varios aspectos, y el mismo movimiento o proceso.  Es transformadora porque cuando nos acercamos a ella nos comunica una cualidad de síntesis y renovación.  
    
Ejemplos de paradojas hay muchos, pero mencionaré sólo tres. Consideremos los vicios y las virtudes; ¿qué relación hay entre ellos?  Una cita de H. P. Blavatsky es pertinente aquí:

“Así como no hay bien o mal per se, así tampoco hay ni “elixir de vida”, ni “elixir de muerte”, ni veneno, per se, sino que todo esto está contenido en la Una y misma Esencia Universal; éste u otro efecto, o resultado, dependiendo del grado de su diferenciación y sus varias correlaciones.  Su lado de luz produce vida, salud, bienaventuranza, paz divina, etc.  Su lado oscuro trae muerte, enfermedad, tristeza y confrontación.” (CW, XII, 603)

La reflexión en esta cita nos indica que los vicios y las virtudes no pueden encontrarse solos, sino que hay una considerable interacción entre los dos.  Todo gran sistema de pensamiento nos dice que nuestras aflicciones son debidas a nuestra ignorancia, especialmente a nuestras formas personales o auto-centradas de mirar las cosas.  Por lo tanto, como nos desarrollamos de lo personal a lo impersonal o al campo del espíritu universal, estamos luchando constantemente entre la luz y la oscuridad, entre los llamados bien y mal, o entre la virtud y el vicio.

Cuanto menos personales seamos, tanto más virtuosos nos haremos naturalmente, porque estaremos llenos de tanta más energía que se intensificará la capacidad para expresar voluntad más perfectamente, y eso es lo que la evolución se propone.  Estamos progresando hacia lo impersonal, y esa es la ley, actuando algunas veces un poco lentamente, pero sin embargo cada día nos trae una oportunidad para aprender y ver más allá de las aparentes contradicciones o paradojas.  En la medida que resolvemos esto se alcanza una cierta madurez en nuestra comprensión y entonces somos capaces de movernos hacia adelante en niveles más profundos del ser.  

¿Cuán a menudo experimentamos alegría pero al mismo tiempo un sentimiento de tristeza al final, y viceversa?  Vivimos en un mundo fragmentado de usted y yo, nosotros y ellos.  De la misma manera, dividimos nuestras experiencias en felices o tristes, pero el movimiento total de la Esencia Universal, como H. P. B lo describió en la cita anterior, es indivisible per se.  La ley de Armonía o ley de Karma es infalible, el seguro efecto seguirá su causa.  

Como a menudo preguntó Krishnamurti ¿cuando hay amor, puede haber odio?  Cuando hay amor personal el odio tendrá que coexistir como uno de sus efectos naturales.  Es sólo cuando hay verdadero amor impersonal que no habrá odio. La espiritualidad, en palabras simples, es el reino del amor puro y de la sabiduría pura.  Y porque estamos evolucionando por grados, por la interacción de la luz y la oscuridad, es que estamos aún acosados por la presión de los opuestos, pero llegará el momento en que habrá paz interior y no sentiremos más ninguna presión porque habremos trascendido la lucha personal.

En Luz en el Sendero se menciona que ambos, los vicios y las virtudes, son pasos necesarios para alcanzar la iluminación.  Los vicios desarrollan facultades que serán necesarias posteriormente en nuestro desarrollo espiritual.  Por ejemplo, la concentración y las habilidades administrativas, ejercidas con fines mundanos en una cierta etapa, se tornarán en cualidades efectivas y deseables que serán útiles en el servicio a nuestros semejantes y en nuestro propio crecimiento espiritual.  

Sabemos que de las fatigas y de las experiencias felices aprendemos a mirar las cosas más objetivamente.  Ambas son estados temporales del ser, hasta que nos demos cuenta de que tras  cada sufrimiento hay una lección para aprender, y que tras cada experiencia feliz está implicada la tristeza.  En nuestro viaje espiritual necesitamos renunciar a uno y a otro estado por igual y llegar a la realización de que somos canales a través de los cuales actúan los poderes divinos.  

Observándonos a nosotros mismos como expresiones eternas, debiéramos regocijarnos en el hecho de que no somos una cosa, sino que somos dinámicos e infinitos, y así podemos escoger ser uno con una cosa o con muchas cosas a la vez, como los Maestros de Sabiduría nos han dicho en sus cartas. No olvidemos que la Omnisciencia es nuestra herencia.  En relación con esto recordemos lo que H. P. B. menciona en La Doctrina Secreta:  

Sólo existe una Omnisciencia e Inteligencia indivisible y absoluta en el Universo  y ésta vibra a través de cada átomo y punto infinitesimal de todo el Kosmos  que no tiene límites, y que la gente llama ESPACIO.  (Doctrina Secreta, I).

La segunda paradoja fundamental a considerar es la relación entre deseo y voluntad.  La voluntad divina es seidad en el más elevado sentido de la palabra – es lo que es.  Puesto que aún no podemos expresar aquí abajo todo lo que es supremo, al menos para nosotros el poder de la voluntad significa la habilidad para escoger, para perseverar en la recta dirección.  

La voluntad es una forma superior del deseo.  Es un muy alto deseo impersonal, visto como correcto, necesario y sobre todo altruista, opuesto a la autosatisfacción personal o al placer momentáneo.  

El poder de la voluntad es muy fuerte.  Se desarrolla por estudio o por devoción, conduciéndonos al pensamiento abstracto en el caso del estudio profundo, o a la percepción directa en el caso de la devoción profunda.  Los yoguis han sabido desde hace mucho tiempo  que la devoción verdadera y profunda lleva al avivamiento de la conciencia búdica o percepción directa.  En ambas formas, crecemos, y comenzamos a convertirnos en nuestros propios maestros, discerniendo y dirigiendo nuestro pensamiento y acciones – lo cual, a su vez, ejercita nuestra voluntad espiritual.  

La siguiente pregunta es cómo eliminar el deseo personal.  El libro Pláticas Sobre el Sendero del Ocultismo (vol. III) trata extensamente cómo eliminar nuestra naturaleza inferior.  Puesto brevemente, el camino es gradual.  Así como los vicios de los hombres son pasos en el sendero hacia algo superior y mejor, igual sucede con nuestros deseos personales.  Ellos sirven como peldaños que nutren la voluntad espiritual.  El cambio desde el deseo personal a la voluntad espiritual es en gran medida una cuestión de transmutar nuestras energías y dirigirlas correctamente de manera consciente.  

Tenemos, primero, que es un asunto de transmutación – del vicio a la virtud.  Luego el deseo de crecimiento espiritual es una etapa intermedia en nuestra evolución, aunque estos son aún deseos.  Llega un momento cuando incluso estas aspiraciones tienen que ser dominadas ya que uno tiene que aprender que uno es simplemente un canal para las grandes fuerzas divinas.  

Cuando el discípulo ha llegado a un estado de purificación de los vehículos inferiores (físico, emocional y mental) – cuando cada vicio ha sido transmutado en una virtud, entonces la lucha ya no tiene ningún valor.  

Uno sabe que uno no es sino una expresión de lo Divino y no necesita luchar para lograr para sí mismo, porque uno sabe que ya es ESO.  El crecimiento de clase superior requiere paz perfecta y vida equilibrada.  

Un Maestro escribió una vez: “La ley de la supervivencia del más fuerte es la ley para la evolución del animal; pero la ley del sacrificio es la ley de la evolución del hombre”.   (Pláticas sobre el Sendero del Ocultismo, III)

Se dice que la flor sagrada crece sobre la laguna tranquila.  Es solamente en paz que el alma puede desarrollarse.  Todos los desarrollos de clase superior son como muy delicadas flores, y si son sometidos a violentas tormentas de pasión se magullan y mueren.  

Como mencionó C. W. Leadbeater en uno de sus comentarios en su libro Pláticas sobre el Sendero del Ocultismo, la paz ha de obtenerse de una única manera: dejando de lado los deseos inferiores y desarrollando el poder que nos hace “como nada ante los ojos de los hombres”.  Ésta es la dificultad que enfrentamos al hollar el sendero espiritual, porque nosotros simplemente queremos ser alguien.  Pero eso es precisamente a lo que necesitamos renunciar a fin de que efectuemos el peregrinaje de vuelta a nuestro verdadero hogar.

Y si pudiéramos describir cómo esa persona que se ha de convertir en nada ante los ojos de los hombres debiera comportarse, ¿qué podríamos decir?  Aquel que está hollando el sendero espiritual es llamado un ocultista – él está comprometido en refinar su mundo interno, determinado a suprimir toda ilusión, pero siempre listo a extender una mano a su prójimo.  En Luz en el Sendero  se nos dice que el hombre mundano tiende a considerar al ocultista  como una persona sin ningún poder de voluntad especial aparentemente, como alguien que está siempre listo para ceder el paso.  Él permite que los otros sigan su camino en cosas sin importancia, pero cuando llega a un asunto de principios adopta una postura firme.  No le importa lo que la gente pueda decir.  Su único cuidado es que nada de su parte estorbe su ser como expresión de lo Divino.  

Cuando llega el momento, cuando estamos convencidos de que el progreso depende exclusivamente de nuestros propios esfuerzos, entonces y sólo entonces no desearemos nada, porque sabemos que esto nos corresponde a nosotros realizarlo, quererlo, y hacerlo plenamente  consciente.  

A menudo se nos ha dicho que seguir la Voluntad Divina es oír la canción de la Vida, estar abiertos a Su gloria y ser humildes colaboradores en Su plan.  

La tercera y última paradoja a considerar es la unidad versus la individualidad.  Después de algo de lectura y auto-observación, nos damos cuenta que el individuo es el instrumento de la Unidad.  El potencial del todo vive en cada individuo.  En la literatura teosófica se ha declarado que las unidades individuales son reflejos de unidades de conciencia pura llamadas Mónadas, de las cuales se dice que surgen del Uno por un acto de Voluntad. Las Mónadas son verdaderamente fragmentos divinos; nosotros somos sus débiles reflejos, pero, mientras que nosotros tenemos autoconciencia separada, ellas comparten la Conciencia Pura.  En la terminología teosófica el individuo es el ego que reencarna en una serie de vidas, hasta que se sumerge completamente de regreso en el seno de la Mónada, habiendo adquirido todos los poderes de los reinos inferiores.  

¿Cuáles son las consecuencias de este proceso por el cual el individuo surge y luego se fusiona con la Consciencia Toda?  Una consecuencia que viene a la mente es el absoluto respeto y compasión que necesitamos sentir por todo ser viviente.  Esto significa que en nuestra vida diaria no debiéramos rehuir ni al pecador, ni al borracho, ni al criminal, etc.; debemos tratar de ayudar a los menos evolucionados, así como tratamos de alcanzar a aquellos que están más evolucionados que nosotros.  

Uno que ha alcanzado la divinidad no menosprecia a nadie; él se siente uno con todo, incluido lo ínfimo.  No hay nada fuera o separado de sí mismo; se identifica a sí mismo con la gran Vida una en cualquier etapa que pueda estar.  

Krishnamurti dijo que el verdadero individuo es una persona integrada, no dividida, plenamente consciente de que no hay separación real entre él mismo y el universo.  La mayoría de nosotros todavía no está a ese nivel porque aún estamos tan envueltos en nuestras personalidades, pero algún día nos desarrollaremos y nos convertiremos en seres completos.  Esto, sin embargo, no significa que un individuo no sea único; por el contrario, la diversidad y la unicidad moran en el Uno, así como el Uno mora en cada unidad de vida.  

Pero el Todo, o el Uno, es más que la suma de sus partes, y ése es el misterio y la inmensidad de Él.  No podemos abarcarlo con nuestras mentes; está más allá de cualquier descripción mental.  Recordemos cómo describe H.P.Blavatsky en palabras de Aryasanga nuestro ser esencial:

“Eso que no es ni Espíritu ni Materia, ni Luz ni Oscuridad, pero es realmente el  contenedor y  la raíz de ambos, eso eres tu…. (Esta) Vida-Luz fluye hacia abajo a través de la escala de los siete mundos, la escala en la cual cada paso se torna más denso y más oscuro.  Es de esta escala de siete veces siete que tú eres el fiel escalador y espejo, ¡Oh, pequeño hombre! Tú eres esto, pero no lo sabes.  (Collected Writings, XII, 625)  

Conclusión: El Camino Medio

Finalmente, podemos preguntarnos a nosotros mismos cómo convertirnos en canales puros e inegoístas de la Voluntad Divina, la Sabiduría y el Poder.  Quizás esto es posible sólo por grados, por perseverancia, comprensión, devoción y práctica.  Hay una progresión, una escala de siete veces siete, como se citó arriba.  

Todos los grados están contenidos en la esencia total o universal, y no hay nada fuera de ella.  Es por esto que hay enorme oportunidad tanto para el santo como para el pecador.  Nadie está exento – hay una constante progresión y las fuerzas de la evolución están siempre trabajando.  

Annie Besant también indicó:

La humanidad alcanza la meta no sólo por devoción, ni por contemplación religiosa, ni por trabajo autosacrificante, ni por observación, ni pensamiento profundo.  (Pláticas Sobre el Sendero del Ocultismo, III.)

De tal manera que la clave es el equilibrio; debemos ser capaces de trabajar en alguna medida en todas las líneas.  

Y C. W. Leadbeater agrega:
Cada hombre, de acuerdo con su temperamento, es llevado naturalmente por la línea que es más fácil para él, aunque no debe olvidar que el desarrollo pleno es necesario antes que pueda alcanzar el Adeptado.”  (Pláticas Sobre el Sendero del Ocultismo, III.)

De acuerdo con C. W. Leadbeater, el Adepto es sobre todas las cosas un hombre pleno.  

Por consiguiente, algún conocimiento vendrá definitivamente mientras hagamos el trabajo que nos gusta, pero no debiéramos estar tan enfrascados en ello como para olvidar emplear tiempo en el aprendizaje de otras líneas de pensamiento estudiando grandes obras en el campo de la Religión, la Filosofía o la Ciencia.  Y uno debe obtener también conocimiento de sí mismo estudiando el Gran Libro de la Vida.  Así, junto con el estudio, debemos observar calmadamente nuestros pensamientos y acciones, y sus efectos en nuestra vida y alrededores.  

El trabajo, el estudio y las relaciones forman la base para quien aspira a ser ocultista.  Se dice que el verdadero ocultista es un super-psicólogo.  Él tiene un corazón comprensivo y, sobre todo, el más grande libro que estudia es el Libro de la Vida.  

Este acercamiento equilibrado lleva inevitablemente a hollar el célebre sendero medio.  Este sendero medio es de frescura e inocencia, estando atento a la limitación de la mente y a su proyección, sabiendo que la mente es una espada de doble filo, pues gusta separar y dividir en compartimientos a personas e ideas.  Por otro lado, sintetiza y reconcilia cosas en armonía.  La mente es una gran paradoja.  Es de carácter dual, pues continuamente diferencia e integra.  

Pero no debemos olvidar que estos procesos son importantes y  no separar el uno del otro; no podría haber ninguna integración si no hubiera habido diferenciación y viceversa.  Cada paradoja puede resolverse en su propio nivel.  

Esto en verdad nos invita a tener mente abierta y fresca, una mente tan dispuesta a adquirir nuevas ideas como a dejar las viejas.  

Se requiere un esfuerzo persistente de la voluntad para renunciar a las opiniones personales, imágenes, etc., en nuestro viaje para encontrar sentido.  Y esto significa ser verdaderamente uno con AQUELLO, esto es realmente morir.  Ésta es otra paradoja: para vivir plenamente uno debe morir al yo personal, como todas las grandes escrituras y santos lo han indicado.  

Regocijémonos, seamos bondadosos con los demás y con nosotros mismos, y todo estará bien.

 

 

Copyright

Non Profit Organization.

All rights reserved.

 

Logia España Branch of Theosophical Society
1501 South Spaulding Ave. 90019
2560 Beachwood Drive 90068
Los Angeles, CA
United States

ph: (323) 937-4536
alt: (714) 240-5012